ventosa
Ya no me acuerdo si esa palabra existe. Pero me miro las manos, y parecen sopapas. Me miro la cara, y parezco un insecto. Te hablo a vos, y al fin me siento persona. Y mientras ella me habla por telefono, me dan ganas de tirarme al piso, ponerle las manos en la cara para que no respire y gritarle que por favor, no me deje. Y lo mismo le diria, y le dije a tantos.... a tantas criaturas. Quizas le dije lo mismo a mi conejo, o a mi primera munieca. El problema es que todos creen que van a vivir para siempre, mientras que yo me reencarne un par de veces, y tengo pedazos pegados de vidas pasadas, hasta pedazos de otros que me lo dejaron cuando caminaba. Y claro, todos salen con sus personalidades nuevas, relucientes, y yo con mis arapos de mil almas intento abrigarme. Y con mis nuevas manos gigantes, hechas de goma, intento arrancarme un poco la piel para que veas que lo que hay adentro no es mas que un cuerpo diminuto, que no es mas que una chica que nacio en Buenos Aires, y queria morirse ahi. Que vive en el medio de la batalla entre la inteligencia y la felicidad, entre la maldad y lo etico. Entre el amor, y la impotencia. Y aunque me levante todos los dias a la misma hora, y diga que no a un trago o a un cigarrillo, dentro mio esta el apocalipsis mismo jugando con el genesis a la pelota. Y se miran sonrientes, y me la tiran a mi invitandome a entrar....Y yo ya entre, ya me arremoline, ya me revolque y me quede en la orilla, donde las mismas tres personas siempre me van a buscar. Cuando me encuentren de nuevo les voy a pedir que me lleven a casa.
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